El aguafuerte se clasifica como técnica indirecta, ya que la matriz no es grabada directamente por el artista sino que es la acción de un ácido (mordiente), la que al atacar el metal traslada los trazos del dibujo. El procedimiento consiste en recubrir una plancha metálica, generalmente de cobre, con un barniz impermeable a los ácidos. El artista dibuja la imagen sobre la lámina con una punta metálica que va eliminando el barniz por donde va pasando. Al sumergir la plancha en el ácido, se disuelve la zona de metal que ha quedado sin protección.

En función del carácter que se quiera dar a la obra, o el número de ejemplares de la edición, se pueden utilizar otros metales como el hierro, el cinc o el latón.

Técnicamente, Rembrandt está considerado como el mayor impulsor de los aguafuertes. Aunque el procedimiento ya había sido experimentado anteriormente por pintores de la talla de Durero, fue en el siglo XVII cuando se convirtió en el instrumento preferido de los grabadores para trasladar sus obras. A Rembrandt se le atribuyen cerca de 300 grabados realizados con esta técnica, que en ocasiones combinó con la de punta seca